Soneto de la riqueza  

 

Es de todos los hombres el más pobre

quien llega a creer que existe lo gratis,

sufre agnosia mercantil, es locatis

o se ha escondido de quien le cobre.

 

Todo ya tiene asignado su costo,

la atención tiene un valor deducido,

poder ver estaciones es vendido;

iluso pensar que el tiempo no es gasto.

 

En todo el mundo y todas sus culturas,

es ingenuo el ignorar lo suscrito:

las ideas se usan como facturas.

 

Mísero es quien tiene fe en lo gratuito

y cree en regalos sin ataduras;

se persuade e ignora el finiquito.