Prosopagnosia

 

Qué inmensa puede ser la reclusión

de no conocer a otra persona,

cuando ni un rostros es percibido,

uno es incapaz de relacionarse.

 

Sumergido entre extraños

la soledad se implementa,

se eliminan clichés sociales

de aparentar estar interesado.

 

Caras pasan y reina la indiferencia,

el mundo lleno de desconocidos,

cada persona tendrá su historia

pero imposible saber quién es quién.

 

Uno no identifica ni su misma imagen,

en el espejo circulan los reflejos,

aparece un borroso extraño

y cada día hay una persona nueva.

 

Como seres humanos nos obviamos,

elegimos tener una agnosia de otros,

el contacto es mejor cuando no existe,

no queremos reconocer ni un rostro.

 

No distinguir y estar cegado de los demás

hace imposible el poder conocerse;

el trastorno crece, el olvido es mayor

y nadie tendrá una cara que lo distinga.