Para Eliza o “Dígame ¿qué le acongoja?”

 

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Una buena amiga me invitó hace poco a ver una obra llamada Para Eliza, definió al director como un crack y me describió un ejercicio teatral que se llevaría a cabo en su casa un viernes por la noche y al que sólo podrían asistir once personas. No salgo con frecuencia, por causas que no vienen a cuento ahora, pero de inmediato esa invitación ganó mi curiosidad y decidí que asistiría.

Para respaldar mi intuición de que sería una experiencia interesante acudí a San Google, que me remitió a un par de crónicas que enlazaban a Xavier Villanova, el director de Para Eliza, con un movimiento  llamado teatro íntimo para departamentos. Por supuesto, aquí la cercanía de la obra, los actores, o mejor dicho las actrices, el director y el público, es máxima y es la particularidad del proyecto.

 

Pues llegaron el día y la hora de la función. Era viernes de quincena y la ciudad iba más rápido que de costumbre. Cuarenta y cinco minutos antes de las 8:30 -hora en la que estaba programado el comienzo de la función- salí de mi casa sin una idea muy clara de a dónde ni a qué iba. No sólo tenía expectativas nebulosas respecto a la obra, tampoco había visitado la casa de mi amiga y el nombre del fraccionamiento en donde vive no me resultaba conocido.

 

Pasó un taxi ocupado y luego otro y otro, conseguí abordar el cuarto: un joven que escuchaba una selección musical de rock en español me condujo hasta la casa de Princesa (así se llama mi amiga). En la entrada estaban ella y Leonora, una joven actriz de facciones dulces y encantadoras.

 

Nos saludamos, mi amiga estaba nerviosa, me dijo que tocara la puerta. Toqué una vez, esperé. Toqué de nuevo y desde adentro alguien, una voz de mujer, respondió con el clásico “Vooooy”. Tardaron unos minutos en abrirme. Miré las estrellas. El cielo estaba claro.

 

Entré  para presenciar cosas de las que no hablaré a detalle para no estropear el misterio que implica acercarse a descubrir cualquier obra, pero no quiero dejar de hacer algunos apuntes respecto a Para Eliza y (ya que no me uní al grupo que después de la función fue a cotorrear a la Mezcalería) formular algunas preguntas que quizás encuentren respuesta y probablemente no.

 

La obra es, en palabras del propio director, una invitación, un ejercicio en el que cada público se involucra de manera diferente. En el caso nuestro fuimos más bien callados, aunque seguro que  nuestras cabecitas giraron  más rápido conforme corrían los vaivenes de la historia. Once personajes, once testigos de la compleja relación entre dos hermanas, sus fantasmas y sus demonios. Voces, cuerpos, culpas, emociones híbridas. El desconcierto derivado de escuchar en una hora más de 25 años de fantasías, realidades, vergüenzas y deseos  se hizo palpable en el ambiente, o así lo percibí. 

 

No es mi intención hacer  una crítica, pues carezco de las herramientas para ello, simplemente, como lectora y como alguien que aprecia las buenas narraciones, puedo decir que Para Eliza es una pieza que cuenta una historia, o dos u once o más, de manera asombrosa, veloz y coordinada. Es una historia sobre el vacío que, sin embargo, no contiene ni  un solo hueco, así que si reciben la invitación para verla no la desaprovechen, si saben que se va a presentar, traten de que los inviten o, si son más osados, contacten a Oscura y Verde Realidad, pongan su casa o departamento y organicen la presentación que, eso sí, es sólo para adultos de amplio criterio. 

 

Felicidades a Xavier, Paula y Laura y gracias  a Prin por extenderme la invitación.

 

Preguntas al margen ¿Para Eliza fue imaginada desde el principio con la forma de una pieza teatral? ¿Un dramaturgo es capaz de dirigir por el  solo hecho de haber concebido la obra? ¿Hasta qué punto quien dirige es responsable de cómo se cuenta la historia? ¿Cuándo  los actores o actrices se dejan dirigir y cuándo se vuelven creadores del personaje? Bueno, no pierdo nada con preguntar y no me importa evidenciar que no conozco un ápice del proceso de creación teatral y que, ya que participan tantas personas, me parece una cuestión súper compleja.

 

Y ya nada más, si tienen la oportunidad, vayan y mézclense en Para Eliza sin olvidar el pago de su cuota.

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