Pantera

Salí  de cacería, encontré a la pantera

Jadeante relamió su boca y percibí su apetito

Ronroneo de nube solitaria

Me hizo olvidar que venía armado

Rodeando cautelosa los límites de mi presencia

Estaba a punto de atacar

Pero un palpitar del tiempo

en un segundo sació sus colmillos

vibró la tierra, el aire me acarició

Y sentí que la vida era un despertar repentino

de una flecha que surca la noche

y se incendia todavía en las cuevas de mi pecho.