Miniatur Wunderland de Hamburgo

En la sala de control de Miniatur Wunderland de Hamburgo se oye un diálogo entre uno de los técnicos y el ingeniero en jefe, por internet
−¡Jefe, jefe, despareció el platillo volador!
−¿Se regresó a su planeta! Por favor Ralf, estoy enfermo, tengo un resfriado como nunca me había dado. La navecita se cayó, debe andar por ahí. Ahora está a cargo Aarón, ¿ya se lo reportaste?
−Ya. Y hace dos días le di el informe en el que expresaba que descubrí que el platillo no era el que nosotros construimos, sino uno muy parecido; pero no le dio importancia. Y hace quince minutos, cuando era de día, ahí estaba, pero ahora que es de noche ya no está. Es más, capté unos sonidos raros en la computadora provenientes de ahí, pero no logro descifrarlos.
−Ya se te ocurrió pensar que algún bromista pudo interferir la señal y moverlo de alguna manera, y jugarnos una broma con esos sonidos. Los jackers están muy evolucionados.
−Ya había considerado eso, y otras posibilidades, pero no puede ser, le envío el reporte con las razones.
−Ralf, ¡tengo 39 grados centígrados de temperatura!
−Entonces, dígale al ingeniero Aarón que tome en serio el reporte. Todos los compañeros se rieron de mí. Ahora, estoy tratando de saber qué dice la cinta.
−En cuanto la tengas descifrada, se lo reportas a Aarón, y me mandas una copia. Me toca mi medicina. Le voy a pedir a Aarón que vaya con los del departamento de construcción para que hagan otro platillo volador. No quiero que los visitantes se vayan decepcionados por no verlo.
−Sí jefe. Que se mejore. Adios.

Al terminar el turno de Ralf, llega su relevo.
−¿Qué pasó Ralf?, ¿por qué tan preocupado?, ¿todavía no acabas tu reporte?
−toma el turno, yo me voy a quedar a trabajar en mi lap, están por enviarme mis amigos lo que dice la cinta que captamos de la nave.
−¡Ralf, no te obsesiones con eso! Es solo una maqueta que nosotros controlamos.
−Entonces, ¿por qué no está la nave?, mira, desapareció en mi turno, ya lo reporte al ingeniero Aarón y a al jefe…
−No te preocupes, no te la van a cobrar.
−Ese no es el punto. Espera, ya me enviaron mis amigos que tengo en todo el mundo, son todos unos genios en descifrar sonidos, códigos, lo que sea; en estos momentos me están enviando lo que se captó en donde estaba la nave. Te leo. “Aquí la nave 3982.9087 en la inspección al tercer planeta, del sistema solar, llamado Tierra. Hay construcciones avanzadas, desarrollo tecnológico automático, aunque estático, encontramos una frase que dice: Si Dios no construye la casa en vano trabajan los que la construyen. Pero los habitantes no tienen vida, se mueven atendiendo a impulsos externos, no se captaron sentimientos o emociones, actúan siempre del mismo modo. Su día y noche dura 15 minutos. Todo lo que nos informaron sobre este planeta, es una mentira. Nos dijeron que eran seres vivos, creativos, críticos, ingeniosos, evolucionados, artísticos, sensibles, amorosos; difíciles de ser conquistados por seres de otro planeta, que aunque pueden estar en guerra entre ellos mismos, pero cuando se trata de defender a su planeta todos se unen. Lo único que no sabemos es cómo tienen esas construcciones. Concluimos que algunos seres de otro planeta se los construyeron y los controlan, son los habitantes como máquinas, y no vale la pena gastar recursos en un planeta así. Vamos a otro, les devolveremos su artefacto vacío en forma de nave. No hay nada que estudiar en ellos.”
−¡Miiira Ralf en la pantalla!, ¡hay dos naves… ya solo una, la nuestra, y se acaba de conectar al sistema!
−Hola técnicos, ya estoy aquí. Me dijo el jefe que le hablaste, Ralf. ¿Cuál es el problema con el platillo volador?
−Niiinguno jefe. –Dicen simultáneamente los dos técnicos viéndose fijamente.
Fin