“Me gusta” o los modernos sufrires

 

¿Qué habrá atrás de tu dedo sobre la tecla, con todo yo clavado en el cenit, al momento de imprimir, ardoroso y victorioso, tu “gusto” en una fotografía estropeada, de exuberante y plastificada juventud, una máxima de agudas noches solitarias, una exaltación con olor a antro y tarros?

¿Qué ocultará tu dedo determinado, irrevocable al desposar lo onírico durante un periquete sobre la tecla de anhelos y temores que sueño infaliblemente, que persigo en un correr de sentidos contrarios? Soy enamoramiento de mi imagen, quiero empapar con mi singularidad cada hoja, cada migaja de pan, cada soplo que reaniman todos ustedes de tecla en tecla.

Hay un terror que día y noche conllevan, rocoso: mi imaginar, un azote con brotes coloreados de narcisismo altruista. Lo he desenmascarado anoche, y sigo queriendo prolongar la detención por prevención de aquel terror de tantas astucias exitosas y hoy sumisas a los grilletes de mi entender.

Hay un liberar de pájaros en cada granito que va pariendo el lánguido reloj,

hay un enjaular metálico

juicio coqueto

solapado

roído

y carcomido de alarmas.

Te quiero adivinar, te quiero rastrear, rastrear tus intenciones, temblores, levitados significados, hercúleos síes, quiero interrogar a solas los verdugos de tu inapelable juicio, quiero interrogar el por qué, quiero meterme en tu cámara secreta, quiero ser bacteria y cual el cisne tras su instante de resplendor volver al sueño de egos saciados. Quiero interpretar tu oleaje de rotundidades, saber, saber y saber ¿Me dirás cuál fue tu propósito? ¿Declararte? ¿Desafiarme? ¿Consolarme de un dolor que la mudez del mundo no quiso recoger? ¿Me dirás por qué me tienes tan alcóholico y fumador?

Te espero cual un juez de 1793 a punto de abrir una senda de guillotinas, te amo atemorizado, angustiado, trastornado, loco, loco, loco, aturdido, políglota, selvático y campestre. Todo es espera, mi vivir aguarda tu sello, ansía tu mirar. ¡Sácame de la negra y raquítica adoración y contemplación de mi ser! ¡Adórame como he adorado otras pedanterías!

¡Confiésame que le apretaste para volverme Duda! ¡Confiésame que todo ha sido juego, desértico agasajo, distilado socorro! Me auxiliaste cuando yo ya tapizaba el pozo negro con mis pósteres y melancolías.