La flor de belial

La incomodidad, el disgusto
El enojo, la rabia
Se apoderan de mi caparazón terrenal
Envenenando mi alma
Carcomen uno a uno mis órganos
Empezando por el corazón

La incomodidad ante tu existencia
El disgusto por la humanidad
El enojo ante mi situación
Y la rabia por la vida

Mi escencia, oscureciendo
Y la luz cada vez más lejos de mi alcance
Le doy la espalda a la oscuridad

Me seduce, me intriga
Me fascina, me enamora
El pecado se apodera de mi inocencia
Y me dejo llevar por el instinto animal
Dejando que muera mi caparazón terrenal

Y permito que mi alma
Se envenene con tu hipocresía

— María Santos @marifersv94

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