La confusión de las Musas

Desconciertos que solo el resplandor del candelabro serena,

la untuosa inspiración y su cortejo floreciente de tintas negras

que deleitan a los espíritus se escapan.

 

¡Suena el pleito! El réquiem envilecido

con sus licores que embriagan el alma,

la confusión de un instante

donde el vagabundo se nubla de incertidumbres.

Oscila, vacila, su canto se tuerce,

desgraciadas intuiciones

en búsqueda de una plenitud aún dormida.

 

Y mientras languidece bajo el yugo de la pluma opresiva,

el centelleo elocuente renace

hasta que el soplo poético en éxtasis transporte su coro

a los senderos de la gloria

acariciando los vaivenes líricos,

dulces impresiones que la imaginación reconquista.

Nicolas Poussin36