La amorosa Patria (Cuarto acto y Cierre)

 

Cuarto acto

 

Ella, que siempre apoya incondicional,

propagandista de ideas de afecto,

luchadora en trincheras, con valor abnegado,

en los conflictos del corazón es pieza clave.

Espía, maestra del disfraz, infiltrada

en las tropas enemigas, en mis fuerzas recién formadas;

escucha atenta y planea junto a su corazón.

Como soldadera, rielera o coronela, es indispensable

su compañía para sobrevivir el régimen de soledad,

es una guerrillera armada de calor.

 

No hay Marías o Adelitas que se le parezcan,

sus cuidados y afectos no tienen igual,

sin pensarlo, si un día se fuera revolucionada,

para no perder sus atenciones y cándidas caricias,

la seguiría por todos lados, hasta a la peor prisión.

Ella que se merece poesías, corridos,

por cómo arriesga todo sin titubeo,

al igual que las mujeres Serdán y su tenacidad,

combatiente en la insurrección del amor,

sin ella nada valdría el país, la amorosa patria.

 

Cierre

El terreno del candor está lleno de menciones,

féminas honorificas que han dejado cicatriz

sobre el país y su vasta historia afectiva;

desde jovencitas que aman dictadores,

con fe de carmelita en el matrimonio,

quieren, conviven, aman hasta el último beso;

desde las que obligan las creaciones épicas,

cierran con llave su cuarto amoroso, hasta ver su designio;

hasta musas transgresoras que se retratan,

inspiradas en lo que las caló, en su tierra y su feminidad.

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