Invocación

Astro atrapado al vuelo,

destino que galopa en la sangre

proclamando el goce de su propio aliento,

mirar el revés del colorido tapete que cubre el cuerpo

y llenar la fuente de los ojos con la luz del asombro,

más allá del pensamiento, la vida, centella efímera,

se nos escapa a cada instante repitiendo arquetipos,

y puentes construidos a base de palabras

que llegan anhelando unos labios que las acaricien,

unas manos que las plasmen en la página,

blanca voraz que exige su ración

y heme aquí pues una vez más invocando

a las alas de ese creador que satisface

al vuelo relampagueante de una revelación.

Alas propulsadas por ese pulso rítmico

con el que se construyen y se derrumban mundos,

goce de percepciones y expresiones que deleitan

y te traen de pronto al presente, no sólo con versos,

sino con el vibrar de unos poros despiertos.

Alas del creador que recuerda y vaticina,

del humilde siervo de la luna,

del que va en contra de todo sentido práctico,

del que es agobiado por la incomprensión,

la noche, el tiempo, el amor, lo inmaterial, lo trascendental,

yo invoco esta noche a esas alas no para poder vivir después de muerto,

sino para llegar a donde me quieran llevar.