Indignada

Corazón roto

Me cago en la “patria”. Precisamente porque amo a México y amo a los mexicanos, me cago en el patriotismo: el peor antivalor inculcado en las escuelas (disfrazado de valor). ¿Por qué? Porque es el método más efectivo de manipulación que utilizan los de arriba contra los de abajo. ¿Cómo? Atacando por el lado del sentido de identidad del mexicano, logrando justificar cualquier acción perversa, pintándola de acto “patriótico”.

Nos hacen creer que el antipatriota es un terrorista y que el “patriota” es un héroe o un ejemplo a seguir. Yo digo lo contrario.

Terrorista, no héroe, es el “patriota” que utiliza a la Bandera para legitimar sus políticas: que apela al patriotismo para conseguir la aceptación de sus masas, manipulándolas.

Terrorista, no héroe, es el “patriota” que canta el Himno, el cual alaba la sangre inocente derramada, en los funerales de aquellos pobres soldados engañados que murieron en la guerra, defendiendo los intereses de los de arriba, mientras creían que defendían a México.

Terrorista, no héroe, es el “patriota” que manda abatir y desaparecer a los incómodos, escudándose en el Bien de la Nación.

Me enferma la hipocresía de quien adora estas tres estupideces, pero con sus diarias acciones contribuye a la destrucción de nuestro bello y golpeado país. Son estos patriotas hipócritas y enfermos de poder los que le hacen daño a México, no quienes nos cagamos en los símbolos “patrios” que no representan ni madre.

Soy antipatriota porque le escupo al patriotismo: al Escudo, a la Bandera y al Himno. Soy antipatriota y me cago en los símbolos “patrios” porque estos son utilizados por los terroristas, que son parte de los de arriba, para legitimizar y justificar actos barbáricos de tortura, muerte y destrucción.

El patriotismo es el antivalor utilizado para lavarle el cerebro al pueblo en rebeldía, al pueblo que cuestiona.

Y no, no odio a mi país: todo lo contrario. Me cago en los símbolos “patrios” porque amo a mi gente y amo a mi México. Porque soy una mexicana al grito de guerra que los de arriba no lograrán callar.