Entre metáforas y electrones

Seres de luz

1.

250px-Westminster_abbey_nightNo cualquiera puede darse el lujo de pudrirse bajo el fino mármol de la Abadía de Westminster, yacen ahí los más ilustres personajes ingleses; por cientos de años el gótico edificio ha sido lugar de coronaciones y entierros. En marzo 1727, un Voltaire que turisteaba por Londres, se sorprendió ante el pomposo funeral que ahí se realizaba, entonces dijo:

“Inglaterra honra a un matemático de la misma manera que los súbditos de otras naciones honran a un rey”.

A la luz de un sol frío que atravesaba los vitrales para depositar sus azules, rojos y amarillos sobre el ataúd, con la madre-gravedad reclamando el cuerpo del más preciado de sus hijos, la parte mortal de Isaac Newton se despedía de este mundo.

Años antes, Newton  había hecho pasar un rayo de luz a través de un prisma y entonces la luz se había abierto como un abanico para proyectar en la pared una franja de siete colores. En los extremos el violeta y el rojo, al centro el amarillo. Concluyó que la luz del sol contiene los colores y cada uno de ellos posee un distinto grado de refrangibilidad, es decir, al entrar en el prisma cada uno se desvía a un ángulo distinto. No conforme con haber enunciado las leyes del movimiento, inventado el cálculo, y descubierto los secretos de la gravedad, Newton ahondaba ahora en los misterios de la luz.

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Gracias al descubrimiento de Newton los científicos se dieron cuenta de que la luz, al atravesar o reflejarse en la materia, nos entrega un rastro de color característico, una huella particular que nos habla de su composición, inaugurando con ello la  espectroscopía. Debido a la espectroscopía hemos podido averiguar de qué están hechos las  estrellas y atmósferas de planetas lejanos, , así como conocer la estructura atómica de los materiales; podemos saber qué elementos químicos posee  una substancia solo con atravesarla con luz.

En la abadía de Westminster, el poeta Alexander Pope quiso escribir lo siguiente  junto a la famosa tumba del científico:

La naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la noche ;

Dios dijo  sea Newton y todo se hizo luz”,

pero no dejaron que sus palabras  formaran parte del epitafio.

 

 

2.

rome_juanrubianoEn Italia está de viaje un famoso escritor alemán,  durante dos años andará de norte a sur y de sur a norte, dejándose colorear por el latino país; se dice que soñará hasta el fin de sus días con esta cálida luz mediterránea. A  su llegada a la ciudad eterna escribe “En Roma ha sido donde por primera vez me he hallado a mí mismo, donde por primera vez me he sentido de acuerdo conmigo mismo”.  Es el año 1786, seis décadas desde la muerte de Isaac Newton.

El escritor ha entrado al país de la bota con pasaporte falso, quiere ser invisible a las diplomacias y entrevistas, a los constantes cuestionamientos sobre sus anteriores obras. Desea moverse con libertad entre el arte  clásico y entregarse sin interrupciones a los cielos toscanos.  Hombre sumamente curioso,  Goethe saca de su bolsillo un prisma como aquel que usara el científico Newton para sus experimentos con la luz, lo coloca cerca de las pinturas renacentistas que está contemplando y observa el efecto que produce en su mirada. Se da cuenta de algo peculiar: en los bordes, es decir, en donde  hay un cambio de color (digamos por ejemplo en la frontera entre el cabello de la Mona Lisa y el escenario de fondo), aparecen pequeñas franjas de colores.

Cuando regresa a su hogar, comienza a realizar experimentos con rectángulos en contraste. Si el rectángulo es blanco sobre un fondo negro, las franjas siguen el orden espectral encontrado por Newton: violeta, azul, añil, verde, amarillo, anaranjado y rojo; pero cuando el rectángulo es  negro sobre un fondo blanco el espectro tiene la secuencia azul, violeta, magenta, rojo y amarillo. El escritor inmediatamente se pone a experimentar con formas y ángulos, colores, tamaños y distancias, escribe luego su Teoría de los colores, obra menos conocida que su  Fausto o su Werther, pero de la cual terminará sintiéndose igual o acaso más orgulloso.

Ignorado  mucho tiempo por la historia de la ciencia, físicos importantes de la talla de Von Helmontz o Heisenberg , le han dado crédito a los trabajos experimentales de Goethe sobre el color, y más recientemente, la teoría retinex, incrementó su prestigio. Dicha teoría, realizada por Edwin H. Land (creador de Polaroid) nos dice que el color lo recibimos no solamente como una longitud de onda reflejada por los objetos, sino que también influyen la luminosidad de los colores circundantes así como los bordes o fronteras entre ellos; de acuerdo con la revista Physics Today( 55(7), 43 (2002); doi: 10.1063/1.1506750) , el paralelismo entre esta teoría y las conclusiones de Goethe dos siglos atrás, resulta sorprendentemente llamativo.

Los trabajos de Goethe sobre la luz y el color, se centraban en restarle simplicidad al fenómeno del color. Artista al fin y al cabo, se negaba  a aceptar que el color fuera  un fenómeno netamente objetivo: un asunto de velocidades y refrangibilidades como proponía Newton;  según las palabras del poeta «La luz es una unidad indivisible y los colores nacen de la interacción entre los claros y los oscuros, entre la luz y la oscuridad».  Para Goethe, la percepción del observador era primordial no solo en cómo se recibía el color, sino en la emoción que transmitía cada uno de ellos. Así, no solo complejizo los experimentos de Newton, sino que también creó una obra  que oscila entre la física, el arte y la psicología. El poeta le concede al azul una personalidad tranquila y melancólica, al verde cómoda y acogedora; el amarillo, dice, es el color más alegre, el rojo inspira la venganza y el temor.

En 1832, un Goethe con fiebre delira y recuerda aquella primavera  Italiana. Sus ojos se olvidan de la fría habitación en Weimar para entregarle, piadosos, los atardeceres romanos. ¿Será que  el orgullo de las letras alemanas invoca, en sus últimos momentos,   aquella luminosidad  extranjera?  “ Luz, más luz”  alcanza a decir antes de que se le apague la mirada.

Goethe, Mehr Licht / nach F.Fleischer - Goethe / More Light! / Paint./ c.1900 - Goethe, Plus de lumiere / F.Fleischer

 

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