Entre metáforas y electrones

Planetas

MercurioVenusTierraMarteJúpiterSaturno, UranoNeptunoyPlutón; así estamos acostumbrados a recitarlos, de memoria, apenas con una coma (necesario respiro); los decimos  tal como se reza una letanía o se cantan las vocales frente al maestro de preescolar. Son nueve, y algunos dicen que ocho: que Plutón siempre no.

El sistema solar representa para nosotros un concepto bastante  definido, gracias al método con el cual nos fue enseñado, ¿Quién no va a acordarse del trabajo que le costó cortar 10 bolas de unicel, pintarlas y pegarlas sobre un papel cascarón? Marte  de rojo, el Sol de amarillo, y luego la dificultad de ponerle los anillos a Saturno. Sí- decimos con la seguridad de quien va a ganar un programa de concursos- yo sí me sé los planetas; y es entonces cuando arrojamos los nueve nombres al aire para que comiencen a girar elípticamente sobre nuestras cabezas.

De acuerdo con el modelo que hicimos en la primaria, podíamos situar los 9 planetas y el sol en un rectángulo de papel cascarón, pero dicha escala es errónea. Nos dice el divulgador de la ciencia Bill Bryson que un modelo del sistema solar a escala es casi imposible; en un dibujo del sistema, con la tierra reducida al tamaño de un chícharo, Júpiter estaría a 300 metros de distancia y Plutón a 2.5 kilómetros. Los planetas guardan entre sí distancias más lejanas de lo que intuitivamente pensamos.

A pesar de ser apenas un rinconcito del Universo, hay mucho que decir sobre nuestro sistema solar. Cada cultura ha aventurado su mitología, aquí les presento la mía.

Mercurio: El mago

Caliente caliente por el día y más frío que la Antártida por la noche,  Mercurio parece el lugar ideal para albergar los infiernos de Dante; de los 430 grados que alcanza con el sol de frente, cuando gira para mirar el resto del universo baja su temperatura hasta -170 grados centígrados, cosa rara siendo el más cercano a nuestra estrella, pero es que no tiene como nosotros una atmósfera que detenga el calor. Tiene una magia genial: el  doble amanecer. En ciertas zonas el sol sale por el horizonte y luego se detiene para luego volver a ocultarse por donde mismo, 4 días más tarde vuelve a salir; por supuesto esto tiene su explicación, pero no revelemos aquí sus trucos.

 Venus: La coqueta

Seductora de marineros y desvelados, Venus se desnuda al amanecer. Brilla sobre el horizonte anticipándose a las estrellas segundonas.  Se magnifica su sensualidad con ese baile único que ejecuta: gira en sentido contrario a los demás planetas; se piensa que su rotación pudo ser alterada por un fuerte golpe, quizá un asteroide machista, furioso de sus aires libertinos.

Tierra: La presumida

Yo poseo la vida, los microbios, las bacterias, los leones y las hienas; tengo flores y árboles y peces. Mis lobos le aúllan al cosmos y mis humanos dibujan criaturas en el firmamento, uniendo los puntos de las estrellas”. Los demás se burlan en silencio cuando la ven rascarse  con desesperación.

Marte: El soñador

Su paisaje un gran desierto pero él cierra los ojos y se piensa lleno de vida. Por décadas ha alimentado la imaginación de los terrícolas; juega con ellos y se dibuja canales, una cara. Dicen algunos que de allá venimos, otros ya se preparan: hacia allá vamos.

Júpiter: El guardián

Hermano Cíclope, su eterna tormenta nos vigila. Es un gran protector, cuando en 1994 llegaron las rocas asesinas, se abrió de brazos para recibir en el pecho las balas. Luego repitió su hazaña en 2009 al interceptar al cometa Shoemaker; una cicatriz de 8 000 kilómetros le quedó en la cara, él la presume con gallardía.

Saturno: El galán

Elegante con sus anillos, no es el único que los posee, pero sí el que mejor los luce.  En los concursos de modelaje, es nuestro representante  ante el resto del Universo. Tiene más lunas que los demás, cerca de doscientas: adolescentes fanáticas, deslumbradas por su cola de Pavo Real.

Urano y Neptuno: The Blue Brothers

Y es que de la luz del sol que reciben, el metano de sus cuerpos se bebe los tonos rojos y amarillos. Dispersan al cosmos el verde y  el azul. Son ambos gigantescos y extraños, Urano al igual que Venus tiene una rotación hacia el otro lado, es también curioso el que su cuerpo esté  más que inclinado, a 98 grados pareciera estar en sumisa reverencia o en constante oración.

Neptuno es más pequeño pero más pesado. Posee una luna adoptada, Tritón, no nacida en este sistema como las demás, se nota su extranjería al trasladarse en su órbita en sentido contrario a las otras lunas. Se dice que Neptuno es el último planeta, en el 2016 lanzarán una nave que llegará al planeta en el 2030.

 Plutón: El enano

A Plutón lo descalificaron como planeta y ante el berrinche le dieron su premio de consolación “bueno bueno, eres un planeta” le dijeron palmeándole la cabeza “pero enano”, de hecho se han descubierto otros planetas enanos en el sistema solar: Eris, Ceres, Makemake y Haumea. ¿Qué los clasifica como enanos?, obviamente su tamaño, el cual no les permite tener la fuerza gravitacional suficiente para limpiar su órbita, es decir, los cuerpos cercanos a ellos no sufren influencia atractiva o repulsiva de ellos.

 

Pero aquí no termina el sistema solar, llegando a Plutón apenas se está a una cincuentamilésima parte del trayecto, un inmenso jardín nos separa de la casa vecina Alfa Centauri, llegar hasta allá en una nave como las actuales nos tomaría cerca de 25 000 años de viaje. ¿Qué nuevas criaturas nos encontraríamos en el camino?

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