Entre metáforas y electrones

Breve divagación sobre la poesía

Nadie se atreve a definir la poesía. El diccionario lo hace, y lo hace mal. Hoy ya pocos la leen, una tristeza, el mundo está lleno de poetas que ven atenuar su voz entre paredes sin eco. Es culpa de la ciencia, dirán algunos, de la tecnología, la burocracia, la política, las guerras, el hambre; es culpa de este jodido mundo que nos aprieta las venas. ¿A quién puede interesar leer unos versillos de autocomplacencia?

Quizá en algo tengan razón, pero… Ya lo dijo Paz, la poesía no solo habita en el poema, excede los límites de las letras, es un germen que flota, copula, atraviesa el aire y contamina de contrastes la realidad: le da un pájaro blanco a la noche, dibuja una antena tensa y vertical en el cielo ondulado.

Decía el filósofo Heidegger  “El lenguaje cotidiano es un poema olvidado y, por ello, desgastado, en el que apenas resuena ya su atractivo”. La poesía es símbolo, lenguaje primitivo, la metáfora precede en la historia  a la prosa y los conceptos. ¿Quién tuviera una máquina del tiempo para escuchar a los primeros hombres hablar del sol, la vida, la noche, la muerte, el sexo?

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Primer cruce entre poesía y ciencia es la mitología.  Lúcido coctél de nuestras dos naturalezas, nos embriagan las más creativas, escuchen estas dos:

  1. Las deidades mayas de la lluvia, los Chacs,  eran grandes fumadores. Los cometas son los restos de su cigarros.
  2. Eco era una ninfa de cuya boca salían las más bellas palabras. Cuando Hera la descubrió en amoríos con su esposo Zeus, decidió castigarla y le quitó la voz. De ahora en adelante Eco sólo podría repetir lo que le dijeran, sin poder tomar la iniciativa en ninguna conversación.

Mitologías, primeras alegorías al servicio de la ciencia.

En ocasiones pensamos ingenuamente que la poesía podrá salvarnos. No es verdad, a ella poco le importamos. Así como la mosca no sabe que le llamamos mosca, la poesía no sabe que le decimos poesía; ella  crece, evoluciona, se reproduce y reencarna, nunca muere.

Cuando nos encontremos bajo tierra y seamos tan sólo el polvo del polvo de nuestros huesos, Ella emigrará por el espacio. Buscará entre lunas y asteroides hasta dar con un una naciente civilización. La Poesía es el verdadero ser vivo, nosotros su huésped.