Entre metáforas y electrones

Fabulando  con  manzanas

Tentación

tentacion-y-caida-de-adan-y-evaA falta de espejo,  Adán le ofrece a Eva sus ojos excitados. “Mírate aquí” le dice  “En mí estas entera. ¿Quieres saber cómo cae tu cabello?, piensa en la cascada en que nos bañamos ayer, ¿Quieres apreciar el brillo de tus ojos?, recuerda las dos estrellas que contemplamos hasta el amanecer;  mira tus pechos Eva, míralos aquí, en la forma ahuecada de mis manos.” Eva, la muy coqueta,  se acuesta de lado sobre la hierba, ofreciéndole a Adán la panorámica completa de sus relieves. “Sigue Adán, dime más.” Pero Adán  ya no puede con las palabras,  bajo su abdomen hay una flecha que crece y crece y apunta en la dirección de sus instintos. Se abalanza, el muy cachondo, sobre ella.

Horas más tarde despiertan abrazados. En la sinceridad que da ese momento, Adán, el muy bruto, dice lo que para él suena a romanticismo puro. “¿Sabes Eva?, Dios tenía razón, mientras el hombre es la fuerza y la inteligencia de este mundo, la mujer es solamente la belleza”. Quizá si no hubiera utilizado ese “solamente”, todo habría quedado en un malentendido y nada habría cambiado en el jardín del Edén. Pero no es así, una cosa lleva a la otra y la discusión se extiende. Eva, la muy  enojona, se aleja a cruzarse de brazos bajo un manzano.

Pasa el tiempo, se hace de noche. Adán, el muy orgulloso, no va a buscarla y por eso Eva llora y llora hasta quedarse dormida. Un susurro desde el árbol la despierta “Eva, Eva” le llama una serpiente, la muy astuta.

No fue en la cabeza

En el año 2010 se celebraron 350 años de la fundación de la Royal Society de Londres, institución científica de gran prestigio a nivel mundial. Como parte de sus festejos, decidieron hacen público el manuscrito donde se encuentra TRI98489referida la famosa historia de la manzana que inspiró a Newton para su formulación de la ley de la Gravitación Universal.

El texto fue escrito por Stukeley, amigo de científico. Mientras estaban los dos platicando a la sombra de un manzano, Newton le contó  de aquel momento.

“Me dijo que había estado en esta misma situación cuando la noción de la gravedad le asaltó la mente. Fue algo ocasionado por la caída de una manzana mientras estaba sentado en actitud contemplativa. ¿Por qué esa manzana siempre desciende perpendicularmente hasta el suelo?, se pregunto a sí mismo”.

A pesar de nunca haber dicho que  le cayó en la cabeza, aquella imagen se popularizó, quizás porque nos resulta cómodo pensar en la inspiración como en un golpe divino y creemos en personajes de la talla de Newton como en iluminados a los que el destino les arroja ideas como frutos. Tal vez el mismo Newton se veía así, pero lo que hace inmortal su foto bajo el manzano es lo que vino después: las largas horas que paso ejecutando sus ideas sobre papel.

 

Cortina de humo

el_juicio_de_parisCuando la diosa Discordia dejó su manzana dorada sobre aquella bandeja, nadie le prestó atención. Entre todos los lujos que había en el banquete, un fruto brillante era una curiosidad mínima. Pero entonces algún curioso vio la leyenda que tenía escrita: “Para la más bella”, y  aquella feliz boda se convirtió en un manipulado concurso de belleza.

Para elegir a la ganadora se decidió que el sex symbol del momento sería el indicado, Paris bebía y bebía tras el panel mientras desfilaban en el escenario las concursantes. Anticipando la crueldad de un juez de reality show, fue señalando con ceño fruncido los defectos de cada una  “Muy flaca”, “muy gorda”, “tienes los pechos caídos”, “te falta personalidad”.  A nadie sorprendió que las finalistas fueran  las diosas Atenea, Hera y Afrodita.

En uno de los descansos para la deliberación, las tres diosas intentaron sobornar a Paris. Atenea le ofreció sabiduría; Hera, tierras y conquistas;  Afrodita  prometió llevarle  a Helena, la hermosa mujer de su enemigo, a su cama. El resultado bien lo conocemos, aunque mujeres no le faltarían al mortal más bello, un hombre borracho es un hombre lujurioso.  Afrodita ganó la manzana  y aquello decantó en mil discusiones.

Mientras la polémica se desataba entre los dioses menores, los dioses mayores ultimaban los detalles para comenzar una guerra en Troya.

Computadorasapple

Tuvieron que pasar casi 60 años del  fallecimiento de Alan Turing para que, en 2013, la reina Isabel II lo exonerara de los cargos de “indecencia grave y perversión sexual”. ¿De qué sirve ya?, me pregunto.

Me pregunto también qué cara pondría Turing si fuera resucitado y observara hasta donde ha llegado la era de la información. En sus tiempos las computadoras eran monstruos lentos y él fue uno de los pioneros en desarrollar la inteligencia en ellos. Turing es uno de los padres de de la informática moderna, responsable en muchos aspectos de esta novedosa manera de vivir entre gadgets cibernéticos.

Durante la segunda guerra mundial, trabajó con los aliados descifrando los códigos alemanes enviados por la máquina Enigma. Alan diseñó una máquina electromecánica que descifraba  información  relevante sobre los ataques y posiciones alemanas. Su trabajo junto con el de otros matemáticos en Bletchley Park, les dio a los ingleses y aliados una posición ventajosa en numerosas batallas submarinas.

Puede decirse que Alan Turing contribuyó a salvar miles de vidas inglesas, pero aquello no fue suficiente para ser perdonado de sus “crímenes”. Alan Turing era homosexual y por ello fue condenado a la castración química. Obligado a tomar hormonas, le crecieron pechos, aumentó de peso y finalmente llego a padecer disfunción eréctil. Su carrera y su vida se vinieron abajo hasta que un día de 1954 fue encontrado muerto junto a una manzana mordida, envenenada con cianuro. De las versiones que circulan acerca del origen del famoso logotipo de Apple, una de ellas sugiere que es un homenaje al personaje y recuerdo de ese momento.