Elixir de la juventud

penelope

 

 

 

 

ELIXIR DE LA JUVENTUD

Y viéndola con sus ojitos donde el tiempo ha dejado huella, la reconoció y le dijo-¡Penélope, mi Penélope mírame he regresado! al fin mi mujer se murió y soy libre podremos vivir juntos y ser felices por siempre.

Penélope sentada en la banca de aquel bello jardín que por los veinte años ha cambiado una y otra vez  ha contemplado y disfrutado cada estación durante sus  añoranzas incontables, viendo pasar a los señores de hoy de aquellos niños que vio crecer, todas las tardes en lectura de sus libros y cuentos en espera de su joven amante.

Un día mientras paseaba por el jardín vio una semilla brillar ante los rayos del sol y día a día, la cultivo, la vio crecer, y cuando dio su primer fruto no quiso cortarlo, porque lo veía como fruto de su inmenso amor y no deseaba cortarlo, en esperanza de ver el arribo del joven amante, de pronto uno de los niños que jugaban en el jardín lo vio y  sin más, lo corto llevándoselo a su mamá quien observando la escena y la congoja que esto causó a Penélope y viendo la gran pena que su hijo había provocado en aquella mujer, explico a su hijo quien cuidaba de aquel fruto, señalando a la mujer que en esos momentos removía la tierra de la planta, entonces pidió a su hijo llevar el fruto ante Penélope, quien al ver su inocencia,  acariciándole sus negros cabellos le contó la historia del fruto llamado calabaza y dejando que se lo llevara a casa, el niño comió y saboreo el fruto. Días después,  el niño llevo de obsequio las semillas de la calabaza a Penélope  quien saboreo algunas y sembró las demás en el lugar que el niño arranco la calabaza. Desde entonces, Penélope disfruta de las semillas y del fruto, pasan veintiún años y el niño convertido en joven va de paseo al jardín y ve una calabaza en el prado y en la banca cercana esta una joven muy bella leyendo un libro, y queda prendado de ella, se le acerca  obsequiándole el fruto y la corteja, en corto tiempo son pareja, antes ella logra decirle que cuenta con más edad de la que aparenta, el  chico enamorado, cree que se trata de una broma y no lo toma en serio, sin embargo al pasar de los años él  se ve envejecer y entonces muy a pesar de que su amor es tan intenso cuestiona  a su amada ¿Por qué ella no envejece?  Y ella le dice su edad real, a lo que él, no le cree  y piensa que es un chiste de mal gusto, pasan los días ella lo se ve más avejentado,  entonces Penélope decide compartirle de sus  semillas de calabaza muy a su pesar pues a él no le gustan, descubriendo que son el alimento de la longevidad y desde entonces viven su amor sin contratiempos viviendo muy felices.

un dia Penélope se encuentra en la banca acostumbrada en espera de su joven amante cuando de pronto la intercepta un señor muy acabado quien le reclama su amor. ¡Penélope! ¡Mi amor he regresado!  al verlo, elle, le recuerda vagamente aquel viajero que un día, prometió su pronto regreso, a quien cedió sus ilusiones,  quien  regresaría por ella, y la llevarla para ser muy felices.

Penélope  lo mira, y le contesta.- Tu no eres la persona que algún dia espere ver regresar, con su traje y gabardina de viaje, su maletín y sombrero de bombín, no eres el joven y apuesto  que yo espero, quizás seas su padre, ¡no eres quien yo espero!.

Y  Penélope siguió comiendo sus pepitas de calabaza sin sal.