El joven que no le gusta la música

−Buenos días mamá, acabo de descubrir que no me gusta la música.
−¡No puede ser!, si tu padre se entera te va a desconocer, tu abuelo te va a desheredar, toda la familia va hablar de nosotros, y la prensa va a investigar…
−A mí no me importa.
−A mí sí. No vas a ser la deshonra de la familia, ya estás inscrito en el Conservatorio Nacional, solo tienes que decirme el instrumento que vas a elegir.
−Ninguno.

Pasados 8 años, por influencia de su abuelo, René que había reprobado todas las materias de música, recibía su título de fagotista. Acto seguido, lo inscribieron en Viena en la especialidad de composición musical, junto con su primo Antonio. Esté le haría todas sus composiciones a su primo, y ambos aprobarían la especialidad. Regresando a su ciudad natal, en el aeropuerto, Antonio y René son recibidos por su familia.
−Hijo, ¡estoy muy orgullosa de ti!
−De quien tienes que estar orgullosa es del abuelo y de Antonio.
−Tu tío Rodolfo ya les consiguió trabajo en el Conservatorio Nacional como profesores de Composición musical y van a estar como fagotista y clarinetista de base, en la orquesta Nacional que él dirige. ¡Cuántos quisieran ese puesto!, y ustedes lo tienen. ¡Qué afortunados son!
−¡No me gusta la música! ¿En qué idioma quieres que te lo diga?
−¡No digas eso! Sé que te he presionado mucho con la música clásica, pero puedes irte a la Banda de tu primo Zeus, o al Mariachi de tu tío Conrado, al grupo de rock de tu hermano, al grupo de jazz de tu tío abuelo Lorenzo, o si quieres, al ministerio de alabanza de tu cuñada lupita, la que canta todo el tiempo: dad gracias a Dios con la cítara, salmodiad para él al arpa de diez cuerdas.
−No quiero ir a ninguno de esos, ni a otros que tengan que ver con la música.
−¡No es normal lo que dices!, pero te tengo una sorpresa. Tu tía Carmen, la pianista te va a pagar unas sesiones de hipnosis.
−No pienso ir a nada, no me gusta la música.
−Ah! Entonces, toda la familia va a cooperar para que te hagan un trasplante de genes.
−¿Qué podría hacer para que me dejes en paz!
−Haz una composición musical tan genial, que llegues a ser muy famoso. Quiero ver que te aclamen, que te entrevisten en los programas de televisión, que te contraten.
−Acepto, pero me firmas que si la hago, ni tú, ni nadie de la familia volverán a presionarme con esto, de la música.
−Acepto.

Un año después, una nieta de la mamá de René le muestra el You Tube a su abuela, mientras están en la sala de espera de cirugía del hospital de Genética Humana.
−Mira abuela, la rola de mi tío René tiene millones de vistas en You Tube, y cada rato aumentan más, tiene todas las estrellas, ya es bien famoso. Por cierto, ¿de qué lo están operando? Yo nunca lo vi enfermo.
Fin