El internauta

 

Viaja constante y sin demora,

sin noción de tiempo al navegar;

encuentra, sin sospechas, todo a su gusto,

acorde a su pasado se crea frente a él.

 

Atónito por el acceso que piensa tener,

en instantes ve cualquier tema o lugar,

a su alcance todo lo que imagine,

basta un toque de la yema de sus dedos.

 

El recorrido es guiado con sutileza,

justa medida de falsa libertad,

un engaño de creer tener control

y en cada viaje carece de seguridad.

 

Sin tener idea enlaza toda su vida,

en cada expedición comparte algo más,

observa lo que quiere comunicar al mundo

desconoce que le observan más de lo que cree.

 

Repleto de uno y de nada,

se une a la base donde se le almacena,

su privacidad recolectada  y violada,

mientras navega sin querer saber la verdad.

 

Concede a la invasión de su íntimo ser,

encuentra vestigios que otros han dejado.

Si el internauta piensa que aun tiene secretos,

navegará siempre a ciegas, en una red sin salida.