EL HILO ROJO

Sabía que esa rosa blanca se secaría un día

Y que esos ojos negros se tornarían totalmente blancos

Sabía que la encontraría, que el aire soplaría en direccion a a ella

Y solo entonces sabría que era ella

Sabría que aunque pasaran décadas siempre seria ella

Aunque cambiara de rostro

Aunque su cuerpo envejeciera y el tiempo se le saliera por los ojos, seria ella

Y que ella sabría que era el,

Él que había chocado con bares y burdeles de mala muerte con espejos rotos y luces de neón

Sabría que a pesar de haber pasado por tantos cuerpos húmedos, jóvenes

De labios partidos, escurridos, era sólo él quien la esperaba.

Sucedió los dos voltearon y se miraron fijamente, y el mundo surgió.

Los comentarios están cerrados