El Diccionario del Diablo CAG — CEN

Y bien, hoy llegó a mis manos el libro “Gringo Viejo” de Carlos Fuentes, una novela inspirada precisamente en el destino de Ambroce Bierce que llegó a México como corresponsal de guerra y  desapareció durante la Revolución y no pude evitar acordarme que he dejado de publicar el diccionario del diablo, así que motivado por el destino me siento ahora a traducir y a adaptar y a ponerle de mi cosecha como siempre a este buen diccionario lleno de sátira, e historia, que iré entretejiendo con el presente mediante adaptaciones, comentarios, aquí y allá. Sin más, retomaré donde me había quedado.

Cagatintas. Manera despectiva de referirse a un oficinista. En especial aquel que dirije un periódico. Esta función está estrechamente ligada al chantajista por el vínculo de la ocasional identidad; en realidad el cagatintas no es más que el chantajista bajo otro aspecto, aunque aparezca a menudo como una especie independiente. El cagatintismo es más despreciable que el chantaje, así como el estafador es más despreciable que el asaltante de caminos.

Calamidad, s. Un recordatorio más que común y simple de que los asuntos de esta vida no están a nuestras órdenes. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte de otros.

Camino, s. Faja de tierra que permite ir de donde uno está cansado a donde es inútil ir.

Candidatear, s.  Proponer una persona adecuada para que sea enlodada y abucheada por la oposición.

Candidato, s. Caballero o dama modesta, que renuncia a la distinción de la vida privada y busca afanosamente la honorable oscuridad de la función pública.

Cangrejo, s. Pequeño crustáceo parecido a la langosta, aunque menos indigerible. En este animalito está admirablemente figurada y simbolizada la sabiduría humana; porque así como el cangrejo se mueve sólo hacia atrás, y sólo puede tener una mirada retrospectiva, no viendo otra cosa que los peligros ya pasados, así la sabiduría del hombre no le permite eludir las locuras que asedian su marcha, sino únicamente aprender su naturaleza con posterioridad.

Caníbal, s. Gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época preporcina.

Cañón, s. Instrumento usado en la delimitación de las fronteras.

Capacidad, s. Conjunto de dotes naturales que permiten realizar una pequeña parte de las ambiciones más mezquinas que distinguen a los hombres capaces de los muertos. En último análisis, la capacidad consiste, por lo general, en un alto grado de solemnidad. Es posible, sin embargo, que esta notable cualidad sea apreciada a justo título; ser solemne, no es tarea fácil.

Capital, s. Sede del desgobierno. Lo que provee el fuego, la olla, la cena, la mesa, el cuchillo y el tenedor al anarquista, quien sólo contribuye con la desgracia antes de la comida.

Carnada, s. Preparado que hace más apetitoso el anzuelo. La belleza es la mejor de las carnadas.

Carne, s. Segunda Persona de la Trinidad secular.

Carne de gusano, s. Producto terminado del que somos la materia prima. Contenido del Taj Mahal, el Monumento a Napoleón y el Grantarium. La estructura que la alberga suele sobrevivirle, aunque también ella “ha de irse con el tiempo”. Probablemente la tarea más necia que puede ocupar a un ser humano es la construcción de su propia tumba; el propósito solemne que lo anima en tales casos acentúa por contraste la previsible futilidad de su empresa.

Carnívoro, adj. Dícese del que cruelmente acostumbra devorar al tímido vegetariano, a sus herederos y derechohabientes.

Cartesiano, adj. Relativo a Descartes, famoso filósofo, autor de la célebre sentencia “Cogito, ergo sum”, con la que pretende demostrar la realidad de la existencia humana. Esa máxima podría ser perfeccionada en la siguiente forma: “No pienso, luego existo” porque cuando el pensar cesa, solamente entonces uno puede conocer quien es.  Y eso es lo que yo digo y no Ambroce Pierce.

Casa, s. Estructura hueca construida para habitación del hombre, la rata, el escarabajo, la cucaracha, la mosca, el mosquito, la pulga, el bacilo y el microbio. “Casa de corrección”: lugar de recompensa por servicios políticos o personales. “Casa de Dios”: edificio coronado por un campanario y una hipoteca. “Perro Guardián de la Casa”: bestia pestilente encargada de insultar a los transeúntes y aterrar a los visitantes.

Castigo, s. Lluvia de fuego y azufre que cae sobre los justos e igualmente sobre los injustos que no se protegieron expulsando a los primeros.

Celo, s. Cierto desorden nervioso que afecta a los jóvenes e inexpertos. Pasión que precede a una prosternación.

Celoso, adj. Erróneamente preocupado por conservar lo que sólo se puede perder cuando no vale la pena conservarlo.

Cenobita, s. Hombre que piadosamente se encierra para meditar en el pecado; y que para mantenerlo fresco en la memoria, se une a una comunidad de atroces pecadores.

 

Los comentarios están cerrados