El círculo de los imbéciles

Me he revuelto en tu camino. Sediento de amables palabras. Mirando el cielo acogido por el manto de estrellas que cada día me hacen pasar más frio a falta de ellas. He necesitado de tus brazos para apagar las llamas del descontento solitario. De mi sangre quiero mezclar la tuya, de mi bien parecido y tu hermosa figura quiero procrear la vida. Pero mírame aquí, vagabundo de propósito y solitario de castigo.

Mirándote cada día como la diosa mística que el hombre a creado para venir en sus fantasías.

He recordado el momento en que eras mía. Aunque quizás lo habré soñado, dime tu si fue un flash de mi mente. Un juego más de mi cerebro casi apagado. Quizás no he cambiado desde el momento en que me amaste, el sol me ha quemado y la vida me ha gastado, pero te aseguro que mi alma sigue casi igual de limpia que cuando me besabas con tanto empeño. Mira el futuro de nuevo, ¿aun estoy en el? Mira el pasado, aunque te cause disgusto, apuesto que te hará sonreír nuestros momentos estúpidos.

Puedo regresar a mi infierno, a platicar con los fantasmas que agonizantes, que aun siendo castigados por la furia del ángel negro, se miran simples en su dolor… pues el haberte perdido me pone en aquel circulo para los imbéciles.