Dulce reposo

En la lujosa sala del Asilo de Ancianos “Dulce Reposo” en la tarde compartían los residentes una rica agua de papaya y unas galletas.

−Ya saben que llegó uno nuevo, está en el ala sur, parece que está muy mal, me dijeron que hasta oxigeno tiene, no creo que pueda venir  a estar con nosotros, pobrecito de lo que se pierde.

− ¡Qué les cuento!, me cambiaron la medicina y creo que me cayó muy mal, tuve vomito toda la noche, y  un dolor de cabeza extremo, le hable a la enfermera y tardo en ir a mi cuarto, tanto que se paga y no nos…

−¡Ay Amalita!, todos los días, nos das el parte médico de tus enfermedades. Y tú qué cuentas Juanita, ahora sí te vas a decidir a hablarnos.

−No la moleste Lolita, déjela, la última vez que la presionamos se fue a su cuarto y tardo en venir como dos semanas. Mejor les cuento que ayer domingo nadie vino a visitarme, y ya van 3 así, pienso que  mi familia se olvidó de mí y yo tanto que hice por ellos, tanto que les di, tanto que me sacrifique, qué injusta es la vida, primero fui un niño maltratado, no querido, y ahora esto.

−¡Y ese ruido!, es del que les hablé, miren viene en una bonita silla de ruedas, y ya ven, tiene oxígeno, cuántos años le calculan, yo creo que como 85, se le ve sonriente, o ya estos lentes me engañan.

−Hola todos, déjenme quitarme la mascarilla, así está mejor, gracias Enrique, yo lo llamo si lo necesito, ya vieron que enfermero tan simpático, me estaba contando unos chistes buenísimos, ahorita se los cuento. Pero primero me presento, soy Nepomuceno, pero, ahora todos me dices Desa, por eso de que estoy desahuciado, pero no hablemos de cosas tristes, al fin que todos estamos desahuciados, no hablo de ustedes, no me vean así, yo hablo de todos, pues nadie va a salir vivo de este planeta, ya tenemos el tiempo contado, ja, ja, ja, Bueno, les hago una pregunta, saben cuál es el animal que anda con una pata, piensen, nadie me dice, pues el pato, ja, ja, ja…, perdón, a nadie le hizo gracia o ya se lo sabían, lo que pasa es que soy payaso, mimo, actor, y de los buenos, pero ahora sigo explorando otros públicos, y ustedes se ven un buen reto… qué, nadie habla, de qué estaban platicando, me encanta aprender, cuál era el tema, mmm, mejor les pregunto su nombre, cómo se llama usted.

−Ella no habla, se llama Juanita −Luis susurra al oído de Desa−, perdió a su esposo y a su hijo en un accidente, solo quiere morir para encontrarse con ellos en el cielo.

−Pero ahora nosotros somos tu familia, ya los encontrará a ellos algún día, pero ahora disfrútenos a nosotros, la vida le regala esta familia, aprovéchela. Mire a… díganme sus nombres, y qué les hace feliz; no indiscreciones, pues aquí hay personas de menos de 60 años,  espero aprendérmelos a la primera.

−Soy la señora Clara, me gusta bailar, pero con esta artritis, no me puedo ni mover, yo fui una gran bailarina, espero traerle mis fotos para que las vea, tengo muchos reconocimientos, tengo tantos recuerdos.

−Ese es el problema; queme las fotos, rompa los reconocimientos, deshágase de los recuerdos, viva el presente, qué nuevos retos quiere; a ver todos, den ideas a Clarita. Veo que nadie, yo le sugiero que aprenda nuevos ritmos, los vea por internet, y se mueva en su silla, con la cabeza, los hombros, o con lo que pueda.

−A mi gusta recitar, y me identifico mucho con una poesía.

−Pues empieza, mi chavo.

−Es que ya se me olvida todo, ya no me acuerdo de quién es, bueno, les recito lo que me acuerde, mmm, “si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera… y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años… y sé que me estoy muriendo”.

−Pero todavía no estás muerto, así que haz todas esas cosas y para la próxima, trae una poesía hecha por ti, pero que sea alegre. Y trae helado de chocolate para todos.

−Yo quiero cantar.

−Pues canta. Para mañana, cada uno va a traer un chiste, y para el domingo…

−Es que mañana es martes y los martes vienen a entretenernos, grupos de niñas que bailan, o jóvenes que cantan o representan alguna obra de teatro; lo miércoles vienen personas a platicar con nosotros…

−Nos escuchan con mucha paciencia, verdad Luisito.  Los jueves nos ponen una película de las de antes, esta semana nos van a poner “Escuela de Vagabundos” con el Audifaz, y el viernes no tenemos nada para que descansemos.

−¡Que vaya a entretener a su abuelita!,  tenemos que preparar una función nosotros para ellos; que en lugar de escucharnos, nos enseñen a manejar los móviles, a buscar información en internet;  que veamos propuestas modernas de cine y las discutamos; que aprendamos a soltar a los nuestros y no dependamos de que si nos pueden visitar o no para ser felices; que aprendamos a vivir plenamente con lo que tenemos, que luchemos por ser autosuficientes, a seguir tomando decisiones, a hacer ejercicios para evitar el alzhéimer, a aprender otro idioma, a …tantas cosas; somos ancianos, no retrasados mentales, ni bebés, no personas para compadecernos, ni para entretenernos mientras llega la muerte. Preparemos algo para el próximo lunes, seamos creativos, hagamos propuestas a los directivos de aquí, no estamos encarcelados, estamos viviendo una etapa de vida sin responsabilidades para poder hacer lo que siempre hemos querido, para seguir creciendo, para compartir, para servir, para amar, en todos los sentidos, no se me emocionen.

 

Al llegar el lunes siguiente, se vuelven a reunir los mismos.

−Qué pasó, ya tienen sus chistes…mmm. Qué le dijo un vector a otro vector… tienes un momento, mejor, por el momento vamos a hacer otra cosa;  les propongo hacer una pequeña obra de teatro, aquí están los papeles, no es necesario que se los aprendan, pero sí que casi se lo sepan, tienen partes en otros idiomas, yo les digo cómo se pronuncian; vamos a necesitar una cantante, y alguien que declame, usted Juanita solo actuará y no hablará. Esta obra la hice pensando en nosotros, vamos a necesitar toda la semana para ensayar. Y si alguien tiene una propuesta para la siguiente semana, pues dígala. Nos vamos a divertir mucho…

−Bien, queridos abuelitos, hoy como hace mucho frío se adelanta la hora de la merienda para que se vayan a dormir temprano, no queremos que nadie se resfríe. Venimos por ustedes en una hora.

−Señorita enfermera, no nos interrumpa, no ve que estamos ocupados en un proyecto, y por favor, no nos diga queridos abuelitos, y hace un rato que acabamos de comer −dice Desa apretando los dientes.

 

El siguiente lunes se reúnen los mismos, menos el mimo.

−¡Qué triste que se haya muerto Desa; no les he dicho que la medicina que me cambiaron me estriñe, me tuvieron que poner un supositorio, pero estas enfermeras, parece que tratan con animales, y tanto que se paga en este lugar.

−Yo todavía no me quiero morir.

−¡Habló Juanita!, ya le está haciendo efecto la terapia –dice una enfermera, visiblemente sorprendida.

fin