¿Dónde estarán?

Trabaja mucho para andar 

¿Qué es lo que tiene Pilar que anda así, que viene con la cabecita baja?

Bien sabe la madre hermosa porque le cuesta el andar

¿Y los zapatos Pilar, los zapaticos de rosa? 

Ah loca ¿en dónde estarán?

¡Di donde Pilar!

José Martí

Dios mío ¿En dónde estarán?

Vagando quizás sin par, uno en el desierto,

otro en las nubes.

 

¿ En dónde estarán?

¿Envueltos de polvo y arañas en un baúl de tierras lejanas?

buscando voy  en los basureros del recuerdo

y un ave de grises plumas me rodea los pies descalzos.

 

¿En dónde?

Lo he olvidado mamá, en mi agotado andar por rocas y arenas,

y pierdo cada vez más la imagen de haberlos tenido sobre mis

piecesitos delgados.

 

Quizás la marea los arrastró a las profundidades de su sueño,

y así dan vueltas entre corales y peces, enredándose en oxidadas

anclas.

O tal vez hayan perecido entre los dientes de la tierra,

como cenizas de estrellas.

Ay mamá, dices que estoy loca por no decir dónde estarán.

y es que  los perdí  en  las montañas del tiempo

y al llegar a la cumbre me encontré los pies desnudos.

 

Tengo frío en los pies,

los dedos se me engarrotan recogiendo piedrecitas

y piso los secretos  del suelo , de  esa vida

que se mueve y perdura en el corazón del barro.

 

Ay Dios mío ¿En dónde estarán?

la aridez de la tierra me besa  los talones,

la espuma golpea mis uñas,

con esa  bravura del mar que escupe su último balbuceo

y al que estoy rendida a voluntad.

 

¿En dónde, Pilar?  que vienes con la cabecita baja,

¿Prisioneros  está en los arrecifes de alguna costa olvidada

y en sueños se aferran  para no sucumbir

o en los castillos de arena ya sepultados en sus propias ruinas,

hace más de una década?

 

Hay un problema, mamá,  tal vez ya no me quedarán,

me han de quedar pequeños los zapaticos de rosa.

¿ Cómo quieres que entren en mis garras o que su fino encaje oculte

mis heridas ya acostumbradas a beber la sangre de las calles?

He de olvidarlos, he de liberar el grito de mis pies

 

 Dice una mariposa que vio desde su rosal guardados en un cristal los zapaticos de rosa, 

Ojala fuera cierto Pilar, mamá, papá y ahí pudiera yo buscarlos,

temo que están enterrados en un arca de viejas tierras y

mares donde yo no tengo brújula

Y la mariposa no es más que un espectro de guijarros

que me guía con tenue luz el camino de la soledad.