confusión

Un día un joven médico pediatra, decidió hacerse sacerdote, después de diez años de estudio logró su ordenación sacerdotal, y empezó su martirio. El primer pueblecito al que llegó lo sacaron a palos pues no querían ningún sacerdote pediatra, la noticia  corrió de ahí y en el siguiente pueblo lo lapidaron, sin que pudiera explicarles la diferencia de términos. El Vaticano lo hizo mártir, a lo que la gente de esa región comento: “¡Hasta dónde hemos llegado, ahora hacen santos a sacerdotes pediatras!”

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